martes, 27 de abril de 2010

Práctica 3

Practica 3

Caso 1

Este primer caso desde un punto de vista rápido podemos encaminarlo dentro del enfoque tecnológico, en primer lugar porque trata de analizar y explicar el porqué se dan resultados distintos entre alumnos/as que poseen el mismo profesor. El profesor por un lado, trata de elegir el método de enseñanza más adecuado y en segundo lugar lo intenta aplicar.
El docente parte de un conocimiento personal práctico al haber experimentado con anterioridad a los diferentes alumnos en dos grupos diferentes, por un lado el grupo homogéneo y por otro lado el grupo heterogéneo. Podemos apreciar como su manera de ver la enseñanza, su metodología y la forma de llevar a cabo el aula en ningún momento se llevan a la reflexión. Se parte del supuesto de que el docente es un “experto infalible” y que aborda sus actuaciones de una sola dirección. Además no se cuestiona los diferentes factores y variables que han podido relacionarse con los resultados logrados.
Las creencias y aptitudes que el docente muestra dejan mucho que debatir, no podemos basar un programa educativo, en este caso la enseñanza de las matemáticas a raíz de haber elaborado previamente una especie de prueba psicométrica hacia los alumnos, la enseñanza al contrastarla con la de este profesor no puede limitarse a unos resultados obtenidos en unos test psicométricos, olvidamos factores y variables que configuran el escenario físico y del aula. Además la figura del alumno como agente activo deja paso a un alumno pasivo dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje. Desde el principio tenía una imagen formada, que bien desde su práctica como docente en el aula y su conocimiento en el aula permanecen fijas e invariables.
Esta teoría se centra más en el producto que en el proceso como podemos observar al llevar a cabo su nueva metodología, sobre todo cuando realiza las pruebas de corte psicométrico.


Caso 2
En este caso nos encontramos con un profesor que investiga sobre su propia práctica educativa. Podemos observarla en diferentes aspectos:
• Es partidario de la agrupación heterogénea, pero detecta carencias en el proceso de enseñanza aprendizaje que se lleva a cabo en el aula. Como:
Que los alumnos que se muestran más participativos son siempre los mismos, lo que le llega a cuestionarse sobre la eficacia de su metodología.
• Realiza una reflexión, indagación e investigación de toda su práctica educativa y contempla varios aspectos.
• La recogida de dato se realiza a través de ficha de observación para registrar los tipos de preguntas y saber cómo actuó mientras le ofrecían los alumnos sus respuestas, la autorreflexión, entrevistas a algunos alumnos acerca de los debates y grabación de audio de un debate en el aula.
No solo indaga sobre el producto final, sino también sobre la interacción entre alumnos, alumnos- profesor, procedimientos y metodología. Pensamos que el objetivo final es más generalizado que en el caso anterior, no sólo quiere conseguir cambios metodológicos sino cambiar la conciencia del profesorado acerca de la igualdad de oportunidades.
Por todo ello, consideramos que se aproxima más a la práctica reflexiva, ya que como en el caso anterior es de forma individual, si bien esta está apoyada de más medios. Según las cuatro variedades de prácticas reflexivas que establece Zeichner (1993b y 1995), versión académica, versión de eficiencia social, versión evolutiva y versión de reconstrucción social, consideramos que a las que más se aproxima es a la versión evolutiva ”sensible al pensamiento, los intereses y las pautas del desarrollo evolutivo de los estudiantes, así como de la propia evolución del profesor, como docente y como persona”, analizando y sometiendo a una crítica reflexiva toda su actuación docente dentro del aula.



Caso 3

Ante este tercer caso nos encontramos con Mary Jones, profesora de Historia, de secundaria, ésta a pesar de haber llevado su enseñanza por medio de grupos heterogéneos, no consiguió que la educación que estaba llevando a cabo, fuera menos elitista y jerarquizada, por lo que comenzó a cuestionarse su propia actuación, la influencia de entorno educativo en el que se desenvolvía, sus valores, sus principios y, en definitiva todo lo que consideraba que lleva a construir la concepción sobre educación y sobre la enseñanza actual pero además, realizó pruebas psicométricas para completar y corroborar hasta qué punto su enseñanza a grupos heterogéneos estaba alterada y controlada por la ideología, por el conjunto general de ideologías y creencias que constituían lo que podemos denominar meritocracia.

Consideramos que éste caso lo podríamos situar en el marco reflexivo crítico realizándose en primera estancia de una forma individual hasta llegar a la elaboración del informe crítico que es colaborativo. Mencionar que este caso, dado la amplitud del análisis, va más allá que los casos anteriores en tanto a la investigación.
Al centrarse en el contexto institucional, social y político, así como en el análisis de la propia actuación que hace la profesora de su labor como docente creemos oportuno enmarcar dicho caso en la versión de reconstrucción social.

Conclusión:
Al haber realizado esta tarea, hemos sido aun más conscientes de la diversidad de concepciones que tiene el profesorado, influenciadas por los valores e ideologías socialmente construidas, de la importancia que tiene evaluar de forma personal nuestra propia labor como docentes así como, ser evaluados por los demás. Poder modificar aquellos aspectos que no se estén tratando de una forma certera, podrán mejorar tanto la labor docente como el proceso de enseñanza –aprendizaje además, de la relación e interrelación entre profesor/a- alumno y entre los propios alumnos con sus iguales.

martes, 6 de abril de 2010

ACTIVIDAD BLOQUE 2

1. ¿Cómo es nuestra práctica educativa o, si no hemos trabajado aún como docentes, nuestra práctica educativa ideal? ¿Responde a algún modelo de enseñanza? Haciendo un análisis transversal de nuestra práctica con las características atribuidas a las diferentes perspectivas, ¿a cuál se acerca más y por qué?
Teniendo en cuenta que ningún miembro del grupo ha ejercido la profesión, vamos a basarnos en las prácticas realizadas durante estos años. Para todos los miembros del grupo, la realización de las prácticas no han sido un ejemplo que quisiéramos seguir en un futuro. Sin saber muy bien porqué o la falta de experiencia nos hizo dejarnos llevar por el contexto, simplemente intentando imitar la labor que desempeñaba el profesor. Ni que decir tiene que dicha labor se caracterizaba por seguir una metodología tradicional, dirigida a un alumno pasivo, donde importaba el producto y no se tenía en cuenta el proceso, etc.
Podemos decir que lo único positivo que nos han aportado estas prácticas, es que ahora somos conscientes de que ésta no es la labor que queremos llevar a cabo en nuestra labor como futuras docentes.

Como se afirma en el documento “competencias del profesorado”, no pretendemos ser un albañil que trabaja siguiendo los planos de otros.

No queremos estar inmersos en un modelo mecánico y estático, cuya finalidad sea homogeneizar sino queremos ser nosotros quienes decidamos el desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje de los alumnos, ya que éste puede resultar cambiante y dinámico.





2. ¿Cómo hemos llegado a pensar como pensamos sobre educación y a actuar como actuamos? ¿De dónde proceden nuestras formas de pensar y de actuar? ¿De nuestra socialización como estudiantes y profesorado? ¿De los Planes de Formación y de cómo fueron desarrollados? ¿De la cultura institucional donde desarrollamos nuestra profesionalidad? ¿Se han visto limitadas nuestras teorías por las condiciones escolares y por las condiciones laborales?

Desde nuestra experiencia como alumnas, hemos podido comprobar que la memorización de los contenidos, siempre premiada por la enseñanza que hemos recibido, no tiene ningún valor si sólo es usada para aprobar exámenes, asignaturas etc, y desgraciadamente esto es lo que hemos hecho en los últimos años. De ahí a que nuestros pensamientos sean contrarios a todo esto.
Tenemos claro que nuestros ideales se han visto limitados por las condiciones en que nos hemos visto envueltas ya sea en las prácticas, como hemos comentado anteriormente, o en la facultad.












3. Describimos y comentamos, desde nuestra perspectiva actual, las principales etapas o ciclos formativos por los que ha transcurrido nuestras biografías y qué supusieron para nosotros.

Como inicio, decir que tanto en la educación primaria como en la secundaria nos hemos visto envueltas en un tipo de enseñanza mecánica, estática, planificada, etc, que no daba posibilidad a ningún cambio e imprevisto.
Los conocimientos que nos intentaban transmitir, no rozaban la práctica y se quedaban en simples palabras almacenadas en un cuaderno, que memorizábamos para pasar un examen y que olvidábamos con facilidad. Todos teníamos que aprender lo mismo a la misma vez y quien no alcanzara el nivel estimado, quedaba prácticamente excluido. Un ejemplo de ello lo podemos ver en la siguiente ilustración que todos conocemos:



Una vez llegados a la facultad, en un principio parecía que íbamos a tener más autonomía (en relación a nuestro propio aprendizaje, en la búsqueda de material requerido, etc), pero chocamos con una realidad muy distinta que se alejaba de nuestros ideales. Ni que decir tiene que siempre hay algunas excepciones al margen de esto. Continuamos con clases magistrales, memorizamos para pasar un examen, importa el producto y no el proceso y no se plantean modificaciones en el currículum.

Un aspecto que hemos valorado mucho una vez adentrados en la licenciatura, es la cantidad de trabajos realizados de forma cooperativa y en grupo, hemos adquirido una serie de valores que nos facilitarán nuestra vida personal y profesional.


4. ¿Cómo reconstruir nuestra práctica educativa? ¿En qué cosas podríamos innovar? ¿Hay algo por lo que merecería la pena luchar? ¿Qué tendríamos que hacer para introducir esos cambios?

Para reconstruir nuestra práctica educativa, podríamos comenzar por apuntar todos aquellos aspectos que hemos ido recogiendo a lo largo de nuestra formación y que no se corresponden con nuestros ideales de enseñanza. Podríamos comenzar desde los aspectos más simples (distribución del aula, materiales y recursos didácticos), hasta llegar a los aspectos más complejos y difíciles de modificar (metodología, estrategias o técnicas de enseñanza-aprendizaje y evaluación).

Somos conscientes de que todos estos cambios no se dan de un día para otro y que requieren de la colaboración y esfuerzo de cada uno de nosotros además de un cambio de mentalidad de toda la comunidad educativa.

Consideramos que merece la pena luchar, para que las generaciones próximas tengan interiorizados los cambios que nosotros perseguimos, y así se transmitan sucesivamente de generación en generación.

5. ¿Hasta qué punto y de qué manera las escuelas y el profesorado reconocen y capitalizan, o son incapaces de hacerlo, las flexibles identidades de una población estudiantil diversa y plural?

Estamos de acuerdo en que las diferencias entre el alumnado son palpables, sus ritmos de aprendizajes no son idénticos y pueden requerir de diferentes modos de enseñanza y además consideramos que esto es algo obvio y presenciado por cualquier docente, sin embargo, nuestra poca experiencia, observaciones y comentarios de compañeros que ejercen la profesión, nos afirman que la mayor parte de la docencia por no decir toda, no reconoce esta realidad. Es un hecho que en la mayoría de los casos, los docentes tienden a homogeneizar y a planificar todo el proceso. Suponemos que es más fácil no reconocerlo que aceptarlo y enfrentarse a ello.

6. ¿En qué sentido la profesión docente está desprofesionalizándose o ampliando su profesionalización y cuáles serían sus efectos?
En la época actual nos encontramos en una situación en la que nos planteamos que cobra más relevancia a la hora de ser buen docente ¿seguir un único modelo de trabajo con el fin de alcanzar las metas propuestas? o ¿centrar nuestra atención y trabajo en dejar a un lado el currículo oficial y centrarnos en las características de cada alumno para alcanzar un aprendizaje relevante?. No hay duda de que el gran avance que ha habido durante el S. XX, nos ha permitido podernos plantear dichas cuestiones que nos ayudan a reelaborar el concepto del trabajo docente. Cuestionarnos aspectos tan importantes como son qué falla en la educación, en la labor docente, en su profesión… nos permite no desprofesionalizar al profesorado centrándonos sólo cuando tiene que impartir clase una determinada persona según la etapa educativa como ocurría hasta hace poco tiempo. Schwartz (1996: 4) nos ofrece: “… Típicamente, el profesor de escuela secundaria era un hombre blanco que había estado en la universidad y dominaba su asignatura… El profesor de escuela elemental era una educada mujer que sabía leer, escribir y calcular. El profesor de los 80 y de los 90 necesita tener conocimiento del bienestar social, físico, emocional y cognitivo de los niños y de estrategias activas. En suma, el profesor debe conocer la teoría educativa y la práctica clínica.” Hasta hace muy poco la labor docente no se podía centraba como hoy día en dictaminar el fin educativo ni su labor sino que las grandes diferencias se centraban más en lo social que en el fin propio de dicha profesión. Como nos resume este autor el desarrollo del profesorado durante este siglo sin duda ha sido bastante notable y gracias a las investigaciones acerca de la formación del profesorado se han podido mejorar su profesionalización. Con la puesta en marcha de las diferentes investigaciones; correlaciónales, estudio de caso, cuestionarios… se ha conseguid avanzar tanto en la teoría como en la práctica docente. Tener en cuenta aspectos que influyen directamente en el trabajo que desempeñan y analizarlos, han servido para dejar un lado el poco valor que se le daba dicha profesión.

Por otra parte, con los datos de estos estudios observamos la gran dificultad que presenta realizar dichas investigaciones, pues abarcar todos los aspectos que indicen en la labor docente resulta difícil dada su variedad, en cuanto a qué afecta al profesorado podríamos mencionar la importancia que recibe las certificaciones, la obsesión por aumentar el nivel en los programas, en conseguir los objetivos propuestos, la diversidad y la multiculturalidad, los diferentes contextos, etc.
No obstante, a pesar de haberse producido un gran avance, en la profesionalización del profesorado aún queda mucho por conseguir para no desprofesionalizar la labor docente y formar de una forma adecuada y realmente eficaz. Tanto la formación teórica como las prácticas docentes que se realizan no permiten tener resultados verdaderamente fructíferos.

Con respecto a la formación teórica, en ciertas ocasiones se presentan los contenidos de forma inconexa, descontextualizada y descoordinadas con las prácticas educativas con respectos a éstas últimas, éstas están en su mayoría mal organizadas, mal seleccionadas ( centro, tutor de prácticas, características del alumnado …), de escasa duración, etc, por lo que no cabe duda de que se haya producido un gran avance pero aun así, pensamos que donde éste se aprecia más, es a nivel de reconocimiento social evitando diferencias de sexo con respecto a las etapas por ejemplo, en vez de conseguir alcanzar una buena formación para obtener una acertada profesionalización.
Si se continuara con este avance se conseguiría dar respuesta a todo el alumnado, centrar los objetivos dependiendo de las características del mismo, atender a la diversidad y a la multiculturalidad como demanda la sociedad actual, así como intentar desvincular la educación de los interese políticos para dar respuestas a los interés que reclama la sociedad de hoy día.




7. Cuáles crees que son las principales resistencias y obstáculos a la formación continua o al desarrollo profesional del profesorado en tu entorno y a qué crees que se deben?
Creemos que la principal resistencia que se muestra es no valorar suficientemente la formación del profesorado. La formación debe de ser vista como un proceso continuo a lo largo de toda su trayectoria profesional. Los tres grandes pilares que sustentan nuestro país son la Educación, la Política y la Medicina, así que nos surge una cuestión -¿por qué para la Educación los profesores sólo necesitamos tres años de formación universitaria si sustentamos el país junto con la Medicina y la Política? y a raíz de ésta nos surge otra pregunta -¿qué diferencia existe entre los tres grandes pilares para que dos de ellos tengan casi el doble de años de formación que el tercero, la Educación?. Junto a la formación consideramos que otros obstáculos con los que se encuentra el profesorado son los diferentes contexto tanto el social como el escolar en los que se desenvuelva el profesorado, la falta de recursos, las características personales de mismo, la organización jerárquica del centro entre otros.

lunes, 5 de abril de 2010

http://www.youtube.com/watch?v=BLfert5T64g

La inclusión pretende una manera distinta de entender la educación como una única alternativa para crear una escuela para todos/as. Los alumnos deben ser aceptados en su singularidad. No se pretende una descontextualización de las necesidades educativas especiales uno de los principales problemas con los que nos encontramos en nuestro sistema educativo actual y muy relacionado con el modelo de déficit. Es muy común encontrar en las aulas el trabajo realizado por el alumno descontextualizado de su grupo de trabajo o ver que reciben apoyos fuera del aula. Este hecho nos deja ver la falta de cualificación del profesorado y el miedo a trabajar de manera colaborativa entre los docentes. Para los profesores es una carga que en su aula existan alumnos con NEAE ya que no cuentan con una formación apropiada, falta de recursos materiales y además tienden a pensar que este hecho, el de incluir a todos los alumnos con o sin déficits en un misma aula es complicado y retrasaría al resto de la clase. Normalmente los alumnos que presentan algún tipo de déficits son trasladados a aulas de apoyo con un profesor especializado diferente del resto de la clase.
Cabe mencionar el comentario “si eres diferente tienes que marcharte a otra clase porque no puedes compartir nuestras mismas experiencias deberían desaparecer”
( Shapon-Shevin, 1994).